EL REGADÍO ES EL GRAN ALIADO DEL MEDIO AMBIENTE

WhatsApp Image 2026-02-16 at 16.12.01_11zon

El regadío de la Comunitat Valenciana transforma el agua en alimentos y desempeña un papel protagonista en la protección del medio ambiente. Desde la absorción de elementos en exceso hasta la mejora de la calidad del suelo y de los recursos hídricos, cada hectárea regada contribuye al equilibrio de nuestros ecosistemas y actúa como un verdadero aliado de la naturaleza.

Los cultivos de regadío funcionan como filtros naturales dentro del ciclo agrario. Plantas como los cítricos, las hortalizas y los arrozales absorben nutrientes y determinadas sustancias presentes en el suelo y en el agua de riego. Esta capacidad forma parte de procesos naturales de fitorremediación, mediante los cuales las plantas captan y transforman compuestos que, de otro modo, podrían desplazarse hacia ríos o acuíferos.

Es importante subrayar que esta absorción no afecta a los alimentos. La agricultura moderna aplica estrictos controles de calidad, análisis de suelos y aguas, y límites legales muy exigentes que garantizan que los productos que llegan al consumidor sean seguros y saludables. Además, las plantas regulan y metabolizan muchos de estos compuestos como parte de su nutrición normal, integrándolos en sus tejidos de forma segura cuando se encuentran en concentraciones adecuadas.

EQUILIBRIO ECOLÓGICO

En los arrozales del entorno de l’Albufera de València, por ejemplo, el cultivo absorbe parte del exceso de nutrientes, ayudando a mantener el equilibrio ecológico de la laguna. De este modo, se protege la calidad del agua y se favorece la biodiversidad, ofreciendo refugio a numerosas aves acuáticas y especies asociadas a este humedal.

Además, el riego controlado y tecnificado permite ajustar con precisión el aporte de agua y nutrientes, evitando pérdidas innecesarias y reduciendo el riesgo de lixiviación. Esto garantiza cosechas estables y, al mismo tiempo, favorece la infiltración del agua en el suelo, contribuyendo a la recarga de acuíferos y al mantenimiento del equilibrio hídrico.

La cobertura vegetal continua protege el suelo frente a la erosión y el impacto directo del sol y del viento. Las raíces mejoran su estructura, aumentan la materia orgánica y reducen el riesgo de desertificación, además de ayudar a moderar la temperatura. Así ocurre en los campos de cítricos, que retienen humedad, amortiguan el calor estival y preservan la fertilidad del terreno.

BENEFICIOS AMBIENTALES

Los cultivos de regadío aportan múltiples beneficios ecosistémicos: producen oxígeno, capturan CO₂ y contribuyen a mitigar el cambio climático; generan hábitats para aves, insectos y anfibios; y conservan paisajes agrícolas de alto valor cultural y ambiental. Entre otros ejemplos, los huertos de hortalizas sirven de refugio para abejas y más polinizadores, esenciales tanto para la agricultura como para el equilibrio del ecosistema.

En conjunto, el regadío bien gestionado no solo produce alimentos de calidad, sino que también actúa como un sistema vivo de regulación ambiental. La absorción de nutrientes y determinados compuestos no es una amenaza para la seguridad alimentaria, sino una función ecológica que contribuye a cerrar ciclos, reducir la contaminación difusa y proteger nuestros recursos naturales.

Así, la Comunitat Valenciana demuestra que es posible combinar productividad y sostenibilidad. Gracias a la integración de tecnologías innovadoras en la gestión del riego y a la sabiduría tradicional acumulada por generaciones de regantes y agricultores, nuestros cultivos de regadío alimentan a la población, refuerzan la seguridad alimentaria y protegen activamente el medio ambiente.