La agricultura de regadío es vital en la sociedad actual. El crecimiento de la población global en los últimos 10 años (con una estimación de 8.500 millones de personas en 2030) evidencia su importancia como sector estratégico, generando el 40% de la producción mundial de alimentos.
En este sentido, se debe tener en cuenta que el avance del cambio climático está provocando que los episodios meteorológicos extremos sean cada vez más frecuentes e intensos. La combinación de falta prolongada de agua y precipitaciones repentinas supone un reto cada vez mayor para la gestión del agua, las infraestructuras y la actividad económica. Frente a esta situación, la tecnología es la principal aliada del regadío para avanzar hacia modelos de gestión más sostenibles y preparados, permitiendo alcanzar niveles de eficiencia sin precedentes y anticiparse a los riesgos tanto actuales como futuros.
Según Begoña Tarrazona, Irrigation Specialist de Idrica, la digitalización juega aquí un papel clave: el uso de datos, tecnología y herramientas inteligentes permite conocer mejor lo que está ocurriendo, prever distintos escenarios y tomar decisiones más rápidas y acertadas. La digitalización es clave para reducir el consumo, mejorar la eficiencia y garantizar la sostenibilidad del regadío español.
AVANCE EN LA DIGITALIZACIÓN DE LAS CCRR
En España, y especialmente en el arco mediterráneo y la zona de Levante, vivimos largos periodos de sequía que se ven interrumpidos por lluvias torrenciales puntuales, muy concentradas en el tiempo y con gran probabilidad de causar daños. Este hecho supone que haya una gran presión sobre el sector agrícola. Por esta razón, las comunidades de regantes están dando un paso decisivo hacia adelante apoyadas en los fondos de Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) para la digitalización del ciclo del agua.
Un ejemplo de ello es la Comunidad General de Usuarios del Canal Júcar-Turia, una entidad que gestiona la distribución de agua a 21 comunidades de regantes, con más de 25.000 hectáreas de riego, a través de una infraestructura compartida, el Canal Júcar-Turia. Su director general, Ernesto Serra, subraya que antes del PERTE “se encontraba en una fase inicial de digitalización, con procedimientos mayoritariamente manuales y herramientas tecnológicas poco cohesionadas”. Sin embargo, Serra confirma el avance en las actuaciones de la Comunidad General destacando, como una de las actuaciones principales, “el desarrollo de una plataforma digital de gestión del conocimiento, que permitirá integrar información procedente de diferentes fuentes: telemetría de las tomas, consumos, infraestructuras hidráulicas, datos energéticos y otros elementos del sistema”.
Para el director general, “el objetivo es pasar de una gestión basada principalmente en registros operativos a un modelo de gestión inteligente del agua, donde los datos permitan mejorar la planificación, optimizar el reparto del recurso y anticipar posibles incidencias”.
Por su parte, José Alfonso Soria, presidente de la Comunidad de Regantes de Llíria y presidente de la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunidad Valenciana (FECOREVA), señala que, en muchos casos, el punto de partida de la digitalización era una automatización “elemental y de varios fabricantes, que consistía en una SCADA por cada instalación fotovoltaica”. Sin embargo, conscientes de la importancia de la digitalización, Soria señala que actualmente se están llevando a cabo acciones “que permitirán agrupar bajo un mismo programa la automatización y control de todas las infraestructuras de la comunidad, instalaciones fotovoltaicas, bombas de pozos, hidrantes, remotas, PLC’s, etc.”.
ADAPTACIÓN, FORMACIÓN Y NUEVA GESTIÓN
No obstante, los responsables de las comunidades coinciden en señalar que la digitalización no está exenta de desafíos. La inversión inicial, la necesidad de capacitar técnicamente a técnicos y personal de campo, la gestión eficiente de grandes volúmenes de datos, los problemas de conectividad en algunas zonas rurales o la adaptación organizativa son algunos de los principales obstáculos. Para Serra, “la digitalización requiere adaptación organizativa, formación y una nueva cultura de gestión basada en el uso de la información”.
Pese a ello, el consenso es claro: las ayudas públicas, junto con la estandarización tecnológica, la interoperabilidad de sistemas y el acompañamiento técnico especializado, están acelerando un proceso que se considera ya imprescindible. Como apunta Soria, “el PERTE de digitalización es una oportunidad para acometer estos proyectos de automatización y control”.
De este modo, la digitalización del regadío es un elemento estratégico para garantizar la sostenibilidad de la agricultura del regadío, optimizar el uso del agua, la energía y los fertilizantes, mejorar la productividad de las explotaciones agrícolas y reforzar la adaptación del sector a los retos de la actualidad y del futuro.
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Me parece importante que tengan en cuenta a todas las comunidades de regantes de la Federación y en esta nueva etapa se pudiera dar respuestas […]
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[…] Més informació en aquest enllaç. […]