WATER FOR FOOD AND RESILIENT TERRITORIES

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La jornada “Water for Food and Resilient Territories”, celebrada el 24 de marzo de 2026 en el Parlamento Europeo de Bruselas, constituyó un espacio de alto nivel para el análisis del papel estratégico del agua en la agricultura y en la resiliencia territorial europea. El encuentro contó con la participación de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (FENACORE) y reunió a representantes institucionales, expertos técnicos, organizaciones agrarias, centros de investigación y responsables políticos con el objetivo de reflexionar sobre los desafíos actuales y futuros en la gestión del agua en el contexto europeo.

El evento partió de una premisa fundamental: el agua es un recurso natural esencial y un elemento clave para la prosperidad económica, la seguridad alimentaria y la cohesión territorial. En este sentido, se destacó el papel de las redes hídricas agrícolas como infraestructuras complejas que conectan territorios de montaña, ríos y zonas urbanizadas, contribuyendo tanto a la producción de alimentos como a la prevención de riesgos naturales, como inundaciones o fenómenos de inestabilidad hidrogeológica.

Durante la introducción, se puso de manifiesto que Europa se enfrenta a un escenario marcado por el cambio climático, la presión sobre los recursos hídricos y la necesidad de garantizar la seguridad económica y territorial. Ante esta situación, se subrayó la importancia de avanzar hacia un enfoque integrado de la gestión del agua, superando visiones sectoriales y considerándola como un sistema transversal que afecta a múltiples ámbitos: agricultura, energía, medio ambiente y desarrollo territorial.

INVERSIONES ESTRATÉGICAS Y SOLUCIONES TECNOLÓGICAS

Uno de los ejes centrales del debate fue la necesidad de impulsar la resiliencia hídrica mediante inversiones estratégicas y soluciones tecnológicas. Entre estas, se destacaron la modernización de regadíos, la mejora de infraestructuras hidráulicas, el desarrollo de sistemas de monitorización y control digital, la reutilización del agua y la construcción de infraestructuras de almacenamiento multifuncional. Estas herramientas fueron presentadas como imprescindibles para garantizar una gestión sostenible, eficiente y medible del recurso hídrico.

El programa incluyó intervenciones de destacados representantes del sector del regadío europeo, quienes abordaron diferentes perspectivas. Se analizaron cuestiones como el reparto de los costes de adaptación al cambio climático, el riesgo de abandono de territorios rurales por falta de recursos hídricos, la necesidad de infraestructuras para prevenir tanto sequías como inundaciones, y el rol estratégico de la producción alimentaria en un contexto global incierto. Asimismo, se incidió en la dependencia europea de importaciones de “agua virtual” (es decir, productos agrícolas procedentes de terceros países) y los riesgos que ello implica para la seguridad alimentaria.

Otro aspecto relevante fue el enfoque en la prevención de riesgos naturales, especialmente la inestabilidad hidrogeológica, destacando la importancia de políticas preventivas y medidas de mitigación basadas en la planificación territorial y en el uso adecuado de infraestructuras hidráulicas.

El debate posterior permitió profundizar en temas clave como la seguridad hídrica y la adaptación climática, la gobernanza del nexo agua-energía-alimentación-medio ambiente (WEFE), la necesidad de datos fiables para medir la eficiencia y la resiliencia, y la coherencia entre las distintas políticas europeas, como la Política Agraria Común (PAC), el Pacto Verde Europeo y la política de cohesión.

EL REGADÍO, PILAR PARA EL FUTURO DE EUROPA

En cuanto a las conclusiones de fondo, se subrayó que la agricultura de regadío debe ser reconocida como un pilar esencial para el futuro resiliente e independiente de Europa. Frente a ciertas visiones críticas que la señalan como un factor de presión sobre los recursos, se defendió su papel como motor de innovación, sostenibilidad y desarrollo rural. Además, se destacó la necesidad de fortalecer el diálogo con los agricultores y de aprovechar la capacidad técnica y científica del sector del regadío, especialmente en países como España, Italia, Francia y Portugal, líderes en este ámbito.

Finalmente, se presentaron una serie de propuestas estratégicas para avanzar hacia una mayor resiliencia hídrica. Entre ellas, la priorización de las infraestructuras hidráulicas, la mejora de los sistemas de datos, la integración de incentivos económicos ligados a beneficios ambientales, la evaluación realista de los objetivos de ahorro de agua, y la necesidad de garantizar condiciones equitativas para los agricultores europeos frente a la competencia internacional. También se insistió en la importancia de adoptar un enfoque sistémico y pragmático que tenga en cuenta las interrelaciones entre agua, energía, alimentación y medio ambiente.

En conjunto, la jornada puso de relieve que, desde el punto de vista ambiental, económico, social y territorial, la correcta gestión y planificación del agua es determinante para afrontar los retos del presente y futuro de Europa.