REGAR EL FUTURO ES TAREA DE TODOS

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A día de hoy, el regadío de la Comunitat Valenciana debe garantizar la sostenibilidad manteniendo su posición estratégica en la producción alimentaria europea. Así, las comunidades de regantes han respondido de forma clara: modernización, eficiencia y compromiso.

La Comunitat Valenciana no parte de cero. De hecho, es un referente nacional en modernización del regadío. Este liderazgo no es casual, es fruto de décadas de inversión, innovación y adaptación constante. Hoy, las entidades de riego valencianas, alicantinas y castellonenses trabajan e invierten para optimizar el consumo de energía y cada gota de agua, demostrando que tradición y vanguardia pueden convivir y reforzarse mutuamente.

Sin embargo, sería ingenuo ignorar la magnitud del reto. El cambio climático es una realidad palpable que se manifiesta en episodios extremos: sequías prolongadas, lluvias torrenciales y una irregularidad hídrica preocupante. Ante esta situación, no cabe la inacción. La respuesta pasa por anticiparse, por gestionar mejor y por reforzar infraestructuras como los embalses, que regulan el agua disponible y, además, garantizan seguridad y estabilidad en momentos críticos.

CULTURA Y TECNOLOGÍA

Pero la solución no es únicamente estructural. También es cultural y tecnológica. La apuesta por el uso de aguas regeneradas, el objetivo de “vertido cero” y la digitalización de sistemas de riego son ejemplos de cómo el sector está evolucionando hacia un modelo más sostenible. Proyectos como la automatización integral del río Turia evidencian que el futuro del agua pasa por una gestión inteligente, basada en datos y en eficiencia operativa.

En este camino, instituciones milenarias como el Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia se adaptan a los nuevos tiempos sin perder su tradición y esencia histórica. La incorporación de sistemas automatizados en redes tradicionales demuestra que la innovación no está reñida con la identidad.

EL LEVANTE ES LA DESPENSA DE EUROPA

No debemos olvidar, además, la dimensión estratégica del regadío. Cuando hablamos de nuestras huertas, hablamos de economía local y de seguridad alimentaria española y europea. La Comunitat Valenciana, junto a otras regiones de levante, actúa como una auténtica despensa de alimentos para millones de ciudadanos. Reducir su capacidad productiva sería un problema local, nacional y continental.

Por ello, la responsabilidad es compartida. Regantes, administraciones y consumidores deben comprender que el futuro del agua y de la agricultura está interconectado. Apostar por productos locales, apoyar la inversión en infraestructuras y reconocer el esfuerzo del sector son pasos imprescindibles para garantizar la continuidad de nuestro modelo.

El regadío valenciano no pide privilegios, lo que necesita es comprensión y apoyo para seguir haciendo lo que mejor sabe: producir alimentos de calidad de manera cada vez más eficiente. En tiempos de sequía, la respuesta no es retroceder, sino avanzar con inteligencia, innovación y una visión clara de futuro.

Porque, en definitiva, regar el futuro es una tarea de toda la sociedad.